


¿Sientes que el Señor te llama a seguirle? ¿
Te has encontrado con Jesús. ?
¿De qué forma en tu vida puedes responder a la llamada de Dios.?

Abre Mi Corazon
Nace, vive y adelanta por la senda de la vida, y
al recibir una herida la citara toma y canta;
Y la turba se divierte con el que, fija en el cielo La mirada,
por el suelo do lleva el paso no advierte.
El se queja, y mientras tanto se le escucha sonriendo, quizás a
veces creyendo que son ardides del canto.
Y en su profunda aflicción, de sus canciones benditas, ¡cuántas,
cuántas van escritas con sangre del corazón!
Aunque el genio el canto exhale canta al par dolor y gloria que
el laurel de la victoria cuesta más de lo que vale.
Y al esparcir gloria y luz del mundo en el escenario, encuentra
en él su calvario y su martirio en su cruz.
Si Jesús en su suplicio llegando al último instante, desencajado
el semblante, consumado el sacrificio, Entre el ronco vocerío del pueblo que le insultaba con dulce amor exclamaba: "¡Perdonadlos,
Padre mío!"
Si su frente desgarrada por la sangrienta corona al suelo inclina y abona la clemencia su mirada,
También
el bardo, al sentir que se acerca su partida sintiendo luchar la vida con las ansias del morir,
Venciendo
su mal profundo de su lecho se levanta, su citara toma, y canta como el cisne moribundo.
Siendo aquél su último
cante de su eterna despedida, pura esencia de su vida y perfume de su llanto, Que cuando la frente inclina
al peso de su corona, ¡también
bendice y perdona al mundo que le asesina!
José Gautier Benítez


Cuando el cielo este gris :
Acuérdate cuando lo viste
profundamente azul.
Cuando sientas frío :
Piensa en un sol radiante
que ya te ha calentado.
Cuando sufras una derrota : Acuérdate
de tus triunfos
y de tus logros.
Cuando necesites amor : Revive
tus experiencias de afecto y ternura.
Acuérdate de lo que has vivido
y de lo que has dado con alegría
Recuerda los regalos que te han
hecho,
los besos que te han dado,
los paisajes que has disfrutado y
las risas que de ti han emanado.
Si esto has tenido Lo podrás
volver a tener y lo que has logrado, lo podrás volver a ganar.
Alégrate por lo bueno que tienes y
por lo de los demás; desecha los recuerdos tristes y dolorosos, no te lastimes más.
Piensa en lo bueno, en lo amable, en lo bello y en la verdad.
Recorre tu vida y detente en donde
haya bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez.
Visualiza aquel atardecer que te emocionó. Revive
esa caricia espontánea que se te dio Disfruta
nuevamente de la paz que ya has conocido, piensa y vive el bien.
Allá en tu mente están guardadas
todas las imágenes Y solo tú decides cuáles has de volver a mirar...

 
¿Cómo se hace
la vida?
La vida se hace sorbo a sorbo, paso a paso y día a día.
Se hace saboreando el Universo, caminándolo a lo ancho y a lo
hondo, mirándolo a través de sus colores, oyéndolo a través de sus sonidos, palpándole la perfección y desentrañándole la
luz.
La vida se hace como trabajadora de su siembra, como obrera
de su palabra, como jardinera de sus flores, como cantadora de sus prodigios... como El te mandó hacerla.
La vida se hace agitando el mundo que llevamos dentro y descubriendo
el mundo que llevan los demás.
Se hace respirando a Dios con la fuerza de la naturaleza, con
la sabiduría de su gracia y con el impulso de sus pisadas, que van tras nosotros para que no perdamos el camino ni se nos
distraiga la luz.
La vida se hace sufriendo, pero sin apagar nunca la velita encendida
de la fe.
La vida se hace amando, porque el amor tiene tanto que hacer
en el mundo, que no da tiempo para odios ni rencores.
La vida se hace en el espacio de lo cotidiano, en pequeños trozos
de cada día, en ratitos, en ratitos que encendemos de pasión, en vuelos que se emprenden con besos y son sueños.
Velar y dormir, soñar y despertar, llorar y reír, creer y dudar,
caer y levantarse: eso es hacer la vida.
La vida no se hace para lucir, para exhibirse, para mostrarnos
como en un escaparate focos de colores.
La vida se hace en el recinto íntimo, en ese taller de abeja
trabajadora que llevamos dentro, en ese aguijón que extrae y regala, que profundiza y endulza.
La vida se hace en el centro de trabajo de uno mismo, con su
esfuerzo silencioso, efectivo, constante, devoto y masivo. Un esfuerzo que abre surco y un surco hecho para que no deje de
producir.
Hacer la vida no es diseñarla a nuestro antojo, ni coserla a
nuestro capricho: es estar siempre en las puntadas de su tela y en el estambre de su tejido.
Hay que caminar la vida, porque es la única manera de llegar.
Irla resolviendo con la lógica, pero emocionándola con el espíritu
y calentándola con el corazón.
La vida se hace cuando das la mano y
trasmites una corriente, cuando das una sonrisa y cuelas la
luz, das un beso y cierras los ojos, te das a ti misma… ¡y parece que concentras el universo en tu corazón!
La vida se hace en el espacio de tu mundo y en donde se libran
las batallas de los demás.
Se hace en el horizonte de ti misma y en donde vuelan los sueños
de los otros, en la siembra frondosa de tu tierra y en la raíz raquítica del huerto ajeno.
La vida se hace de regalo, sin seleccionar, ni preguntar, ni
escoger.
Cumple tu misión de dar. Déjale a Dios el balance de lo
que debes recibir.
Porque en ese libro de la generosidad, del esfuerzo y de la
entrega, ¡se hace la vida!
Desconozco el Autor
  
Reflexiones ..
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Rose Sharon


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